La manteca de karité es muy adecuada para tratar los labios resecos por el frío, a los que aporta un atractivo brillo, y si tenéis la nariz irritada por las alergias de primavera o los resfriados, aplicaos cada mañana un poco de karité puro.
Llenad la bañera y verted una cucharada de karité, extenderá una fina capa invisible por todo el cuerpo, que quedará terso, satinado, hidratado y muy suave.