La medicina tradicional es generalmente reacia a abrirse a nuevos campos que, a primera vista, no tienen que ver con el rigor científico. Este es el caso de los intentos de muchos médicos y profesionales de otros campos que han intentado llevar el tema del humor y, en forma más amplia el estado anímico, al centro de la discusión sobre las causas de muchas enfermedades. Pero también, en el sentido inverso, demostrar que el humor y su producto inmediato, la risa, pueden ser elementos positivos en las terapias de recuperación.