El déficit de hierro es bastante frecuente fundamentalmente dentro de los grupos de mayor requerimiento (niños y embarazadas). El aporte inadecuado de este mineral produce anemias, disminuye la proliferación celular y la respuesta inmune. Las principales fuentes de alimentación son: el hígado, carnes rojas en general, yema de huevo y legumbres.
Zinc: su carencia produce alteraciones del sistema inmune, en general los grupos de riesgo (embarazadas, niños, ancianos, personas con practicas alimentarías inadecuadas). También se ha visto que el tabaco inhibe su utilización. Lo podemos encontrar en los mariscos, semillas en general, legumbres, frutos secos, huevos y lácteos.
Selenio: su carencia en la dieta provoca una disminución de la actividad bactericida de los anticuerpos. Lo incorporamos comiendo carnes en general, pescado, mariscos y cereales.
Otro de los alimentos que favorece al desarrollo del sistema inmune son los lácteos (leche, quesos, yogures con probióticos y todos los derivados) que ayudan a prevenir la gripe .