El estrés es uno de los motivos que hace subir el peso.
Cuando nos sentimos depresivos, estresados… lo primero a lo que se tiende es a abrir el frigorífico y atacarnos de lo que encontremos. Todo vale, chocolate, dulces, galletas, helado… es lo que nos hace calmar nuestro desconsuelo.
El estrés afecta igual a mujeres y a hombres, estos últimos, también combaten el estrés, quizá no con helado o galletas, pero sí con cerveza u otra bebida alcohólica. Sea lo que sea, estos consuelos todos engordan.
El cuerpo, al sentir el estrés sufre un desequilibrio, un proceso que acumula grasa y aumenta las reservas. Todo esto tiene una explicación científica en la “hormona del estrés”, la cual, se llama cortisol. Esta hormona se eleva cuando nuestro cuerpo sufre estrés y produce así la elevación de peso.
La insulina se eleva y nos produce ansiedad y ganas de comer, pero no alimentos sanos (frutas, verduras), sino dulces y carbohidratos.
Si queremos luchar contra el estrés, hemos de ponernos en marcha, pues este síntoma, no solo aumenta el apetito, sino que provoca mal dormir, dolores de cabeza, espalda, etc.
Para combatirlo podemos salir a caminar, correr, montar en bici… todo ello relaja y produce endorfinas, las cuales, dan sensación de felicidad.
El respirar profundamente ayuda a controlar la ansiedad. Hay ejercicios para ello.
Aprende a decir NO, pues todo no lo puedes solucionar, pide ayuda y no cargues con todos los problemas.
Averigua las cosas que te molestan e intenta eliminarlas, huir de ellas.
Ríete de ti misma si no te salen las cosas como esperabas. Respira y observa el lado positivo. No te acobardes ante las situaciones difíciles, encuentra solución y no busques la parte negativa.
Fuente: dietas