A menudo, sufrimos dolor de espalda, estos son consecuencia de los malos hábitos. Malas posturas, estrés, estilo de vida sedentaria, esfuerzos físicos… todo va perjudicando nuestra salud, hasta que con el tiempo nuestro organismo se resiente y nos los muestra con dolor. Las malas acciones del día a día son las que nos perjudican el bienestar. Podemos corregir algunos de estos malos hábitos con un poco de voluntad propia.
Si estamos sentados durante largo rato, no significa que tengamos que estar erguidos durante todas esas horas, significa que no hemos de estar siempre en la misma posición, intentando movernos de vez en cuando, para que nuestros músculos no se agarroten, apoyarnos en el respaldo, curvar la espalda hacia adelante, estirarnos, levantarnos de la silla de ven en cuando… sentiremos así alivio.
Los asientos deben de tener un respaldo firme y las nalgas siempre han de estar lo más atrás posible.
La pantalla del ordenador, la hemos de tener a una distancia entre 50 o 70 cm y a la altura de los ojos, para que la nuca no fuerce demasiado. El ratón cerca del teclado, apoyando todo el antebrazo en el escritorio, esto evita tensiones y sobrecargas musculares.
Cuando caminamos, hemos de intentar que el peso se reparta entre los dos pies e imagina que cae todo en los glúteos. La columna ha de estar recta y el vientre hacia dentro. Cuando se coge peso, se ha de flexionar piernas y brazos antes de cogerlo, no lo hagas de golpe.
Fuente: espalda