La cebolla es uno de los vegetales más calmantes para el aparato digestivo. Tiene propiedades antiespamódicas, antisépticas y bactericidas naturales.
El componente activo de la cebolla es la alicina, un compuesto antiinflamatorio que es más potente si se la consume cruda, aunque cuando forma parte de preparaciones cocidas, este vegetal sigue siendo uno de los más nobles y benefactores para el organismo.